Infraestructura verde

La Infraestructura Verde es un concepto innovador en la gestión de los espacios abiertos del territorio y en su planificación. Tiene que definirse, a distintas escalas territoriales, como paso previo a cualquier desarrollo urbanístico que se planifiqueIMG_1580_2_redimensionar y su grado de protección se adaptará a la prescrita por las distintas legislaciones que se apliquen a cada espacio. Lo que es novedoso es esta forma integral de gestionar el territorio, que incluso puede contener elementos urbanos para conectar los espacios verdes de las ciudades con los de su entorno rural.

Si bien en fase incipiente, la Infraestructura verde es tenida en cuenta en las certificaciones LEED, BREEAM, CASBEE, actualmente en fase de progresiva implantación en el ámbito europeo (la última es de Japón), lo que permitirá evaluar el grado de cumplimiento de las pautas y criterios medioambientales o de sostenibilidad en el proceso de planeamiento urbanístico y de proyecto de nuevos desarrollos urbanos o la rehabilitación de espacios urbanizados.

Todo ello para evitar que la intensa urbanización que sufre el territorio determine un masivo uso de recursos naturales y conlleve de forma paralela una degradación de la biodiversidad, la fragmentación de los ecosistemas y consecuentemente y mucho más importante, la degradación de la calidad de vida de las personas en el entorno urbano y rural.

IMG_7708_redimensionarLa Infraestructura Verde a nivel municipal contendrá todos los espacios de mayor valor ambiental, paisajístico y cultural, así como los denominados críticos por ser susceptibles de riesgos naturales e inducidos.
La Infraestructura Verde puede considerarse a nivel urbano como un conjunto de elementos abiertos donde la gente quiera vivir y trabajar. La Infraestructura Verde también debe proporcionar servicios ambientales como la reducción de la escorrentía superficial o reducción de los contaminantes de la misma a través de diversos métodos que pueden considerarse una parte de lo que se conoce como Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible.
En esta red se encuentran los cuerpos de agua, los ríos y sus riberas, los humedales, los bosques, los hábitats de vida silvestre, las reservas agrícolas, los paisajes rurales y todo tipo de tierras no urbanizadas o bajo protección.
Se consideran como infraestructura verde los parques de nuestras ciudades, así como también las vías verdes o parques lineales entre áreas construidas, los puertos y balnearios, los árboles, los arbustos y el césped en los islotes de las aceras y las carreteras, y los cinturones de vegetación que sirven de franja de amortiguamiento entre tierras agrícolas y áreas urbanas.
Los espacios abiertos poseen un valor particular dado que generan beneficios directos a la sociedad a través de procesos tales como: almacenamiento de agua, moderación del clima, control de las inundaciones, la prevención de daños en el caso de tormentas y la reducción de los niveles de contaminación del agua y el aire, entre otros. Es posible asignar un valor monetario a dichos beneficios calculando el costo de los daños que resultarían si éstos no existiesen.

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IMG_4083_resizeCuando se conectan estratégicamente áreas ribereñas, humedales y otras áreas verdes dentro de la ciudad, el valor ecológico puede exceder por mucho el valor de cualquier parque aislado. Los parques aislados pueden causar la reducción y hasta la pérdida de los animales y plantas nativas, lo que podría también provocar la disolución de los procesos ecológicos naturales. En cambio, la conexión de los parques y áreas verdes puede hacer prosperar el sistema de hábitat de la vida silvestre y ayudar en la restauración y mantenimiento vital de sus servicios y funciones ecológicas. La conexión de las áreas verdes de zonas urbanas puede, además, mejorar la estética de las ciudades. A su vez, estas áreas sirven como zonas de amortiguamiento o barreras para carreteras, industrias y otros proyectos ya existentes y en ocasiones, necesarios en el entorno de la ciudad. La idea que subyace es utilizar los parques para preservar las funciones ecológicas esenciales y proteger la biodiversidad.

 

 

CAPTURA DE AGUA PLUVIAL

El agua de lluvia es un recurso natural gratuito que nos cae del cielo y cuyas características lo hacen perfectamente utilizable para uso doméstico. Sin embargo, la mayoría de nosotros la dejamos caer directamente al alcantarillado, dejando pasar así una alternativa de ahorro que, al mismo tiempo, es respetuoso con el medio ambiente.
El consumo de agua en una vivienda supone una media de 150 litros diarios por persona, de los cuales más de la mitad se utiliza en actividades de limpieza, uso del inodoro, riego y funcionamiento de lavadoras y lavavajillas. Por ejemplo en el váter, gastamos alrededor 40 litros de agua potable al día, consumo fácilmente reemplazable por agua de lluvia, al igual que el del resto antes mencionado.

De esta forma, el agua de lluvia es un recurso totalmente adecuado para abastecer esta clase de usos porque aunque no es potable, es idónea para su aprovechamiento doméstico.

Por ejemplo, con un aguacero de 30 litros por metro cuadrado y una superficie de recogida de 150, se puede obtener una reserva de 4.500 litros de agua.

Si consideramos que en nuestro país la media de lluvia anual supera los 600 litros por metro cuadrado, y tomamos como ejemplo un edificio con una cubierta de 100 metros cuadrados y un aprovechamiento del 80%, obtendríamos unos 48.000 litros de agua gratuitos cada año.

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